domingo, 29 de marzo de 2020

El Método "KECHARI MUDRA es fácil": SEGUNDA PARTE / Anatomía y fisiología de la zona / SISTEMA LÍMBICO


SISTEMA LÍMBICO

El segundo cerebro o sistema límbico está formado por diversas y complejas estructuras, especialmente conectadas, que reciben los estímulos sensoriales generando las respuestas fisiológicas correspondientes. Se considera que está relacionado con la atención, la memoria, las emociones, la actividad sexual, la personalidad y la conducta.
Se detallan a continuación las partes más importantes de la zona límbica y sus implicaciones:

AMÍGDALA
El nervio olfativo es el único que da información directa a la amígdala.
A ambos lados del tálamo, en los extremos inferiores del hipocampo, se encuentran dos estructuras con forma de almendra que constituyen la amígdala. Suele denominarse complejo amigdalino, ya que tiene una estructura compleja: el núcleo cortico medial (responsable de la captación de las feromonas y el comportamiento sexual); los núcleos baso laterales (generan la sensación de saciedad en la alimentación); y el núcleo central (principalmente da una respuesta emocional generando las sensaciones y reacciones físicas asociadas a las emociones y que también influye en el origen y mantenimiento de los sentimientos, que a diferencia de las emociones, son patrones de pensamiento y reactividad psicofisiológica que perduran en el tiempo y dependen menos de una situación concreta). El estímulo eléctrico de esta región en los animales produce agresividad, y su extirpación los vuelve dóciles e inactivos sexualmente.
La amígdala destaca por ser el principal centro de control de emociones y sentimientos del cerebro y está relacionada con diversas partes del sistema nervioso central.

Como los olores alcanzan la amígdala de forma directa, sin sufrir proceso cognitivo, influyen poderosamente en la conducta de reacción inmediata. Así, el papel de la amígdala está relacionado con la respuesta emocional que despiertan situaciones sufridas en el pasado. Por tanto, es responsable del condicionamiento que ocasionan las situaciones de miedo o pánico, estableciendo una inarmonía en el cerebro que le impide alcanzar la mejor solución. Ahora bien, su conexión con el hipotálamo permite alertar el sistema nervioso autónomo y cuando la información alcanza el lóbulo frontal se puede reconsiderar la situación inhibiendo o modificando la conducta primaria. Así pues, una de las funciones más importantes de la amígdala es la generación o inhibición, tanto a nivel consciente como inconsciente, de respuestas emocionales positivas (alegría, afecto, felicidad) o negativas. Concretamente, la gestión del miedo, es una pieza clave en la supervivencia generando la respuesta inmediata de lucha o huida.
La amígdala influye en el aprendizaje asociativo y condicionado, permitiendo la elección de estrategias frente a estímulos.  Al asociar las emociones y sentimientos a los recuerdos permite una mayor fijación de estos.

HIPOCAMPO
Recuerdos a corto y largo plazo y procesos de aprendizaje están relacionados con el hipocampo. Su función principal es la consolidación de la memoria (recuerdos a largo plazo). Pero, aunque el hipocampo no contiene recuerdos (que implican diversas conexiones neuronales), actúa de tal forma que los activa, aunque estén localizados en otras partes del cerebro. A través de la memoria remota, el recuerdo de las situaciones sufridas en el pasado, acompañadas de sus efectos emocionales, el hipocampo sostiene nuestra sensación de identidad.
Otro aspecto muy importante del hipocampo, en su relación con la memoria emocional, es el mantenimiento de los aprendizajes adquiridos incorporando datos a la memoria a largo plazo que no solo reflejan los sucesos de forma aséptica, sino también la valoración positiva o negativa como sensaciones placenteras o dolorosas que conllevan.
Como enseña Sri Yukteswar en “La Ciencia Sagrada”, dado que todos los seres humanos intentan evitar el sufrimiento y encontrar la felicidad perdurable, las emociones asociadas a los recuerdos tienen gran importancia en el modo en que aprendemos a comportarnos, evitando las situaciones desagradables y potenciando las placenteras.

El fórnix permite la comunicación entre los hemisferios izquierdo y derecho del sistema límbico, así como entre las áreas corticales anteriores y posteriores. En la parte anterior comunica con el hipotálamo a través de los cuerpos mamilares y en la posterior con la parte inferior del hipocampo y las amígdalas.
Los cuerpos mamilares son importantes por su función de recepción y transmisión de información. Reciben impulsos sensoriales que proceden de la amígdala y, a través del fórnix, del hipocampo y los reenvían hacia el centro de procesamiento del tálamo. El tálamo es vía de comunicación con la corteza del lóbulo frontal.
En el interior de la estructura que determinan el hipocampo, el fórnix y los cuerpos mamilares se encuentra el tálamo.
En los límites del sistema límbico se encuentra la corteza orbito frontal que conecta con el lóbulo frontal permitiendo que las emociones que surgen sin control de la zona límbica sean estudiadas por la zona frontal haciéndolas entrar en razón.

TÁLAMO
En el interior de la estructura formada por el hipocampo, el fórnix y los cuerpos mamilares se encuentran dos masas ovoideas de sustancia nerviosa gris que constituyen el tálamo y que tienen como función esencial integrar, recibiendo, regulando y procesando la información que proviene directamente de los distintos sentidos, excepto del sentido del olfato, para dirigirla hacia la corteza cerebral.
El tálamo, recibiendo múltiples conexiones aferentes y enviando conexiones eferentes, es un importante centro de comunicación del cerebro. Colabora en la integración de la información sensorial con las actividades motoras, influye en los estados de vigilia o somnolencia, en la conducta afectiva, en la toma de decisiones, en los procesos de memorización, participa en la percepción de los dolores y en los mecanismos del leguaje.
Las conexiones recíprocas entre el tálamo y la corteza cerebral están relacionadas con la sensación de conciencia, la regulación y control de la excitación y el nivel de actividad. Es especialmente importante la capacidad de prestar atención de forma selectiva a diversos estímulos, desechando otros incluso más intensos, fijando la atención en aquello que realmente interesa en el momento.

HIPOTÁLAMO
Se encuentra situado debajo del tálamo y encima de la glándula hipófisis, con la que se une en su parte posterior. Del hipotálamo depende, en última instancia, el control de las funciones del sistema nervioso simpático y parasimpático. Tiene gran importancia en la homeostasis (autorregulación interna ante cambios externos e internos), contando con sensores directos que informan sobre el balance iónico y temperatura de la sangre.
Recibe información del estado del organismo a través de diversos nervios: a través del nervio Vago conoce la situación de la presión sanguínea o del aparato digestivo; del nervio Óptico llega información sobre el día o la noche; del nervio Olfativo recibe diversos estímulos que pueden estar relacionados con la actividad sexual, la alimentación, situaciones agradables o desagradables o la supervivencia; por otros medios obtiene otras informaciones como temperatura de la piel o composición del fluido cerebro-espinal.
Envía sus órdenes a través del sistema nervioso autónomo, del que controla sus últimas funciones, y a través de la glándula hipófisis, con la que se encuentra conectado biológica y químicamente.
Para estimular y regular la secreción hormonal de la glándula hipófisis, el hipotálamo segrega las siguientes hormonas: Somatoliberina, que estimula la secreción de la hormona del crecimiento; Corticoliberina, con la misma acción sobre la hormona corticotropina; Tiroliberina, que tiene como misión estimular la creación de la tirotropina; Gonadoliberina, para estimular las gonadotrofinas y la Somatostatina, que tiene una función opuesta a la somatoliberina, inhibiendo la formación de la hormona del crecimiento.
Así pues, el hipotálamo por su conexión con la glándula hipófisis y todo el sistema endocrino, está profundamente implicado en la regulación de las emociones.

GLÁNDULA HIPÓFISIS
Al considerar erróneamente esta glándula como generadora de la mucosidad nasal, se la conocía como glándula pituitaria. El término hipófisis corrige el error y hace alusión a su ubicación, “la que crece debajo”, ya que está situada en la “silla turca” del esfenoides, debajo justo del hipotálamo, y conectado a él en su parte posterior.
Es una importante glándula del sistema endocrino relacionada con la homeostasis. El hipotálamo y la hipófisis se encuentran conectados por un sistema capilar (sistema portal) proveniente de la arteria carótida interna que irriga en primer lugar al hipotálamo formando un plexo capilar que, a su vez, drena en los vasos capilares hipofisiarios. Así, las hormonas liberadas por el hipotálamo regulan la secreción hormonal de la hipófisis.
La hipófisis tiene dos partes claramente diferenciadas: la adenohipófisis o lóbulo anterior, responsable de la secreción de numerosas e importantes hormonas y la neurohipófisis o lóbulo posterior que almacena hormonas procedentes del hipotálamo con quien está unido.
Las principales hormonas que se segregan en la adenohipófisis son las siguientes:
GH: Somatotropina u hormona del crecimiento. Está formada por 191 aminoácidos. Como su nombre indica, promueve el crecimiento de todos los tejidos y la mineralización de los huesos. Ayuda en la recuperación del esfuerzo. Estimula la síntesis proteica y fortalece el sistema inmunitario.
PRL: Prolactina u hormona luteotrópica. Estimula la producción de la leche materna.
TSH: Tirotropina. Estimula la producción de hormonas en la glándula tiroides.
ACTH: Corticotropina. Incentiva a las glándulas suprarrenales a la producción hormonal.
Gonadotrofinas. Regulan la función de las gónadas.
En la neurohipófisis se almacenan dos productos provenientes del hipotálamo:
Vasopresina u hormona antidiurética, que es secretada cuando hay una disminución de la presión arterial y del volumen plasmático, para promover un aumento en la reabsorción de agua. El efecto secundario es una vasoconstricción, a lo que hace alusión su nombre.  El segundo producto es la Oxitocina, que facilita la liberación de leche en las glándulas mamarias. En el orgasmo, es causante de contracciones en el útero.







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