domingo, 29 de marzo de 2020

El Método "KECHARI MUDRA es fácil": SEGUNDA PARTE / Anatomía y fisiología de la zona / EL CEREBRO HUMANO


CEREBRO HUMANO

El cerebro humano presenta tres regiones con diferencias anatómicas estructurales y funcionales. Se dice que está formado, en realidad, por tres cerebros. El primer cerebro, o cerebro reptiliano, se localiza en el bulbo raquídeo o médula oblonga. El segundo cerebro o zona límbica, se encuentra rodeando el bulbo raquídeo por su parte superior y ocupa la zona central del cerebro por debajo de la corteza cerebral. El tercer cerebro o córtex cerebral, se extiende a lo largo de toda la corteza.
El bulbo raquídeo o “Boca de Dios”, asiento del “ego”, es el lugar por donde entra principalmente la energía vital o prana que, distribuyéndose a lo largo del sistema nervioso, da y mantiene la vida. Esta parte del cerebro está involucrada en los animales y en el hombre, en las conductas innatas básicas como la respiración, el sentido de posesión, la defensa del territorio, los reflejos, la búsqueda de alimento, el dormir o despertar, el estímulo sexual o la supervivencia.
El sistema límbico es bastante complejo y sus distintas partes controlan las emociones básicas, el apetito, las sensaciones placenteras o desagradables, el dolor o el miedo, el amor materno, los celos o las relaciones sociales. Los sentimientos y emociones, así como la memoria de eventos pasados quedan reflejados en este segundo cerebro. La falta de control sobre las emociones puede llevar a acciones indeseadas.

El córtex cerebral representa un gran salto evolutivo permitiendo al ser humano, mediante una mayor integración de la información sensorial: la habilidad de considerar el pasado y el futuro; tener conciencia de los pensamientos y de las emociones; la resolución de problemas o el planteamiento de alcanzar determinadas metas; la capacidad de reflexión, con la cual es posible adelantar las consecuencias antes de que ocurran los hechos. 
El lenguaje materno se localiza en el lóbulo temporal izquierdo, la memoria emocional y la agresividad se manifiestan en el lóbulo temporal derecho. El córtex frontal se relaciona con la conducta más noble del ser humano: altruismo, compasión, creatividad, bondad.
 
El cerebro alcanza su mayor rendimiento cuando las tres partes actúan en armonía. El primer cerebro nos lleva a actuar sin pensar en las consecuencias. Cuando actuamos bajo la influencia mayoritaria del segundo cerebro las emociones que no están debidamente controladas condiciona nuestras decisiones y comportamiento. La acción conjunta del segundo y tercer cerebro permite un mayor control de los sentimientos.
Recientemente se ha descubierto (en Occidente) que el corazón posee una población neuronal con una capacidad de emisión electromagnética cinco mil veces superior a la del cerebro ordinario. La moderna ciencia de la neurocardiología está certificando la eficacia de armonizar el cerebro y el corazón (el cerebro del corazón) para mayor beneficio de todo el organismo. Existe una clara conexión entre el tipo de sentimiento que experimentamos y la naturaleza del ritmo cardíaco. Que nuestro organismo funcione de forma armónica y eficiente depende, precisamente, de un ritmo cardíaco coherente.  Los sentimientos nobles, la compañía de seres queridos, crean coherencia cardíaca que hace que todo funcione en armonía en el organismo.


Las investigaciones del Instituto HeartMath han puesto de manifiesto que:
·         Cuando experimentamos sensaciones de alegría, amor, compasión, amabilidad o consideración, mejoran los resultados de nuestras acciones, somos más creativos y resolutivos, hay una mejora en la toma de decisiones, aumenta la flexibilidad en el pensamiento y en la gestión de las situaciones, se fortalece el sistema inmunitario o aumenta la longevidad;
·         Cuando experimentamos sensaciones de miedo, ira, tristeza, estrés o repugnancia, se limita nuestra capacidad para pensar con claridad, nos volvemos menos eficaces a la hora de tomar decisiones, resultamos menos claros en nuestra comunicación verbal, decae nuestra condición física, se incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas o se manifiesta mayor presión sanguínea. Concretamente, se ha comprobado que el estrés hace disminuir los niveles de la InmunoglobulinaA, nuestra primera línea de defensa del sistema inmunitario, lo que abre la puerta a las afecciones respiratorias. Los sentimientos de amor, compasión o afecto, han manifestado un efecto contrario, elevando y fortaleciendo el sistema inmunitario.



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